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About 

OLI

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Olivia Saal, la chica pájaro en las redes,  nació en una familia de gastronómicos. Al terminar el colegio empezó a estudiar dirección de cine durante cuatro años en paralelo con la carrera de pastelería en el IAG. Su idea era conseguir un trabajo estable que financie sus películas pero rápidamente se dio cuenta que la pastelería era su rollo.

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Hizo pasantías en restaurantes de hoteles como Alvear y Sofitel y trabajó con Fernando Trocca en Mostrador Santa Teresita. En 2017 continuó su formación en Panadería y pastelería en Le Cordon Bleu de Londres y a su regresó trabajó en Salvaje Bakery y haciendo pop-up independientes de pizza y helado. Luego regresó por tres años más a Mostrador Santa Teresita y participó de la apertura de Mostrador Marram en Los Hamptoms, Montauk,  donde fue la jefa de pastelería por dos años.

En marzo de 2021, luego de la pandemia donde enseñó el arte de la viennoiserie a más de dos mil alumnos, decidió amasar su primer proyecto propio y fue así como nació Oli Café, un lugar donde puede hacer todo lo que le gusta.

La chica pájaro quería un lugar que hable de ella: raíces israelíes y francesas, prolijidad, alegría, vanguardia y mucha calidez.

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Su formación como pastelera y su pasión por la viennoiserie hizo que se  destaque por sus hojaldrados y en especial sus famosas medialunas, pero Oli está pensado para mucho más, es un bistro, que quiere decir pequeño restaurante. En Oli hay platos simples, ricos y hechos con productos nobles y de calidad absoluta. 

Desde la french toast, el halloumi con babaganoush y chimichurri israelí o el omelette con ensalada griega y pan brioche; además de distintos laminados por día exhibidos en el mostrador como una vitrina que saca sonrisas. 

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La cocina a la vista de Oli hace que el restaurante de Palermo sea parecido a una escuela: un lugar de encuentro, de experimentación y sobre todo de aprendizaje, donde los pasteleros junto a Oli trabajan cómodos y con mucho lugar para la creatividad.

La chica pájaro quería un lugar que hable de ella: raíces israelíes y francesas, prolijidad, alegría, vanguardia y mucha calidez. Un lugar de encuentro que abraza como las medialunas en la bandeja.

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